|
Rocio Tame
Mexico
Noches de cuchillos en Irak
El ciclón de fuego se desata, las noches son de siglos.
Thor y los Titanes pisan odaliscas.
¿Dónde los históricos paisajes? ¿Dónde mis sueños de Bagdad? ¿Dónde los corceles negros de príncipes gallardos? ¿Dónde Ur, la cuna del profeta Abraham?
Ahora sólo escombros. Las viscosas furias rasgan sueños y cavan las tumbas de los niños.
Las gorgonas se adueñan de las calles. Las flores se marchitan, Las noches de cuchillos caen sobre Bagdad.
Y aún dice el sionista: Jehová, mi Dios, nos heredó del Eufrates al Nilo.
Cuánto daño. Cuánta miseria. Cuánta crueldad en la locura y la ignorancia. Cuánta perversión enajenada.
Se cierne la noche y los jardines colgantes se hacen pira.
La mitología rige al mundo con su sabia quimera vuelta realidad absurda.
Lloro al ver el nene para siempre inmóvil en brazos de su madre muerta.
Cierro los ojos ante el joven mutilado en el horno oscuro de la sima.
Percibo el llanto de las madres buscando a tientas, desgarrando el cielo con su grito.
¿Dónde el código de Hamurabi? ¿Dónde Babilonia de ensueños, de palmeras? ¿Dónde el país de Scherezada descubridora de minas de diamantes? ¿Dónde el árabe bizarro galopando en los desiertos con su varonil figura y su rostro de gentil conquista?
Los sordos invasores arrasaron con "inteligentes" bombas, tan inteligentes como ellos.
El gringo y el sionista llegan de la mano con sofismas negros y falacias de papel raído.
No más Coca Cola en los hogares. No más cultura chatarra que envenena. No más efectos especiales en la tele.
La verdadera identidad humana se hace trizas.
No más Bush fanfarroneando con su cara de reptil primario. No más la coalición de orcos genocidas.
|